28/10/08

49

Llegó el otoño después de un verano sin ninguna emoción. Lola comenzó la universidad en Alicante y una vez más frustró la ilusión de hacer lo que quería hacer para hacer lo que en ese momento debía hacer. Es decir, estudiar Trabajo Social y no Filología por ejemplo. Seguía trabajando en el McDonald's pero en el turno de noche porque tenía clase por la tarde y por la mañana se encargaba de su hermano pequeño.

Como yo no tenía clases porque estaba con el proyecto me fui quedando cada vez más tiempo en Alicante, así estaba más cerca de Lola por si necesitaba algo, aunque casi nunca la veía porque la relación con su novio empezó a ir más o menos bien (después de 2 años). Mi madre había convertido mi habitación en una sala de estar. No me molestaba, llevaba un montón de años fuera de casa y en realidad no tenía intención de volver. Nos llevábamos bien aunque yo no quería interrumpir su ritmo de vida, tenía novio. No es que yo tuviese trauma por no haber conocido a mi padre pero a estas alturas convivir con otro hombre que tuviera actitud paternal hacia mí me incomodaba. Por eso decidí independizarme otra vez, aunque hubo algún cambio. Ya no estaba solo porque Txema se había venido conmigo. Era una prueba de fuego porque Txema era como mi hermano, pero vivir juntos eran palabras mayores.

Estar más cerca de Lola suponía estar más lejos de Marta. Cuanto menos daño quiero hacer más daño hago y Marta era la persona que menos se lo merecía. A mi modo la quería pero quizás no fuese suficiente para ella. Soy muy individualista y no sé como hacer feliz a una chica, ni siquiera lo intento. Pero dentro de todos mis defectos con respecto al amor hay algo que creo que hago bien. Y es que nunca las engaño. Me parece cruel dar falsas expectativas. Soy práctico y palabras como "para siempre" o "nunca" las omito de mi vocabulario. A las chicas las trato de igual a igual. No tengo la absurda idea de que todas las mujeres quieren comprometerse y tener un montón de críos. Me explico, no creo que un hombre que se acueste con muchas mujeres sea un macho y que una mujer que se acueste con muchos hombres sea una golfa. Creo que cada uno es libre para satisfacer sus necesidades de la manera que quiera. Estoy hablando de sexo por supuesto. Yo no quiero salir con chicas, ligármelas y luego dejarlas. Sólo he salido con chicas que han querido lo mismo que yo. Las cosas claras desde el principio. Nunca me he avergonzado después, ni me he arrepentido. Cuando la chica pasa la noche en mi casa la trato como si la conociera de toda la vida. Le preparo el desayuno que quiera y desayuno con ella. Cuando es al revés no desaparezco rápidamente. Esa es mi relación con las mujeres. Lola me pegará la bronca en cuanto lea esto seguro...

Marta no fue solo una amante más. También era una amiga. Y la quería como ambas cosas. Pero tenía claro que no iba a luchar por una relación a distancia. Ella se quedaba en Valencia y yo no quería que dependiéramos de un teléfono. Cuando vi que ella quería algo más que una relación esporádica tuve que decírselo y fue más difícil de lo que pensaba.

- Javi no te vayas
- Hace días que no estoy
- ¿Volverás?
- No puedo contestarte a eso
- ¿Es por Lola?
- No voy a mentirte. No te voy a decir que no. Pero tampoco es por ella al 100%
- ¿Entonces?
- Estoy agobiado. Prácticamente he acabado la carrera y no me apetece nada ponerme a buscar trabajo de esto. Llevo muchos años en Valencia y aunque tengo buenos compañeros mis amigos no están aquí. Quiero pasar una temporada en Alicante, pasar tiempo con mi madre, con Txema y sí, también con Lola
- Pero tú la quieres verdad? Quiero decir, que estás enamorado de ella.
- Marta por qué siempre te empeñas en hacer estas preguntas.
- Mira Javi te conozco algo aunque creas que no. Tranquilo, no voy a morirme porque te vayas, pero tenía la esperanza de que por fin saliéramos en serio. Sé que no eres dado a las relaciones pero por lo visto tu amor platónico por Lola es más fuerte que todo lo demás. De hecho creo que alguna vez tendrás que decírselo.
- Decirle que
- Joder pues que la quieres! No es tan difícil, tendrás que asumirlo algún día.
- Tal vez algún día le diga algo, cuando me aclare, de momento puedo seguir viviendo así.
- Entonces no vamos a vernos nunca más?
- Nunca más es mucho tiempo Martita. Igual al irme me doy cuenta de que te quiero y vuelvo como un perro. Soy un bocazas lo siento. Esto no se me da bien. Te voy a echar de menos, eres una buena amiga.
- Ya vale. Esta es la peor ruptura de mi vida. Podrías echarle un poco más de romanticismo a la vida. Mierda, sabía que este momento llegaría y no quería llorar.

Marta rompió a llorar y la abracé. Y así estuvimos un buen rato, abrazados. Sé que lo pasó mal durante un tiempo, pero no acabamos odiándonos. De hecho un tiempo después coincidimos y nos tratamos con cierto cariño. Me presentó a su prometido y me alegré de verla reir a carcajadas. Conmigo nunca se rió así.

Pues eso, que volví a Alicante con la idea rondándome la cabeza. Marta tenía razón, algún día le tendría que decir a Lola lo que sentía...


16/10/08

48

No es habitual, en realidad nunca lo he hecho, pero hoy voy a hacer un pequeño paréntesis en mi historia con Lola, aunque la entrada de hoy está directamente relacionada con ella también.

Tengo un blog bastante soso. No tengo enlaces, ni fotos, ni música y hasta hace poco creo que no tenía ni visitas. Sé que tardo mucho en actualizar y no contesto los comentarios. En realidad soy un desastre de blogger, ni siquiera pretendía serlo pero una vez que se empieza algo hay que terminarlo. De todas formas, quiero agradecer todos los comentarios que me dejan, quiero agradecer a todos los que se molestan en leer esta historia aunque no digan nada y también quiero agradecer todos los que han enlazado mi blog al suyo. No contesto por falta de tiempo y de recursos. No tengo teléfono, ni televisión y ahora mismo tampoco tengo ordenador. Pero sí que suelo leer todos aquellos blogs que se han pasado por aquí alguna vez o habitualmente...

Alguna vez he recibido emails diciendo que no se creen esta historia o que por qué no hago tal cosa o qué pasa con Lola y un montón de cosas más. A mi me da igual, quiero decir que esta historia es verídica, lo que pasa es que está contada desde mi punto de vista, de cómo siento yo las cosas. Si le preguntaran a Lola probablemente sería una historia completamente diferente. Que por cierto, Lola, no estaría mal que lo hicieras...

El caso es que esta historia pasó hace tiempo y yo ahora la escribo desde la distancia porque es lo que me apetece. Hace 4 años que no veo a Lola pero nos comunicamos por internet. Además Lola es de esas personas que siempre dan confianza. Si la viera dentro de cien años estoy seguro de que no habría ni un silencio incómodo. El tiempo no cuenta, siempre será como si fuese ayer mismo. Y que conste que nunca he pretendido dejar mal a Lola, de hecho hay cosas que no he contado. Tampoco la adoro como dicen otros, no es una diosa. O bueno sí, quizás la adoro porque es adorable.

Me estoy desviando muchísimo del tema. En realidad hoy quería poner dos cortometrajes que ha puesto ella en su blog. Incluso aparece en los créditos de uno porque ayudó con el sonido... Sólo espero que algún día aparezca en los créditos pero del suyo propio... El caso es que los pongo no sólo por ella sino porque me ha gustado mucho el trabajo que han hecho. Son cortos en plastilina y siempre he admirado la animación en stop motion por el trabajo que conlleva. El primer corto se llama "Quiero ser tortilla" y el segundo "Hasta las huevas". Son cortos encargados por Veterinarios Sin Fronteras así que tratan temas muy específicos. Están realizados por Citoplasmas, una productora de Barcelona cuyos creadores son Irene Iborra y Eduard Puertas. Si queréis ver algún trabajo más personal de ellos podéis verlo aquí.





11/10/08

47

Hubo una época en la que Lola se estresó bastante con el género masculino. En menos de un mes la atracaron varias veces. Un yonqui le pidió dinero para comprarse droga y Lola le dijo que no hasta que el yonqui le dijo que no le importaba matarla porque estaba con el mono. Otro tío le robó la mochila y salió corriendo pero Lola lo persiguió, tuvo suerte porque al final el tío le devolvió la mochila... Pero lo peor fue una noche que salió de madrugada del trabajo y un hombre no paraba de seguirla diciéndole cosas asquerosas. Lola se percató de que junto al hombre había también un coche que los seguía con las luces apagadas. Cuando el hombre la agarró del brazo Lola le dio un empujón y salió corriendo. Suerte que era una calle donde había un cuartel de la Guardia Civil porque el hombre se metió rápido en el coche y salieron echando chispas. Me llamó a las tantas, llorando y me lo contó todo.

Fui corriendo a recogerla, creo que fui hasta en pijama.

- Lola, ¿estás bien? ¿te ha hecho algo?
- Sí, estoy bien. Siento haberte despertado. Es que no hay ningún puto taxi y mira, estoy temblando
- Calla, calla. Tranquilízate. - La abracé
- Joder, es que vaya capullo.
- ¿Te has quedado con la matrícula del coche?
- No
- Bueno no pasa nada. Lola no puedes ir un día entre semana a las tres de la madrugada tú sola por la calle.
- Pero si lo hago todos los días.
- Lola pero eres carne de cañón. A estas horas la gente normal duerme y la gentuza sale de caza. No sabes la suerte que tienes, ¿tú no ves nunca las noticias? Imagina que el tío te mete en el coche, o que el conductor sale y te cogen entre dos. No creo que el cerdo ese quisiera jugar a las cartas.
- Joder vale. No me pegues la bronca ahora. Yo no tengo la culpa de que me pongan todos los días en el turno de noche. Además antes de llamarte a ti he llamado a mi novio pero a estas horas tiene el teléfono apagado.
- Claro Lola. Es normal tener el móvil apagado porque como tú eres SuperGirl...
- Joder Javi, vale ya
- Coño Lola lo siento. Es que no sabes el susto que llevo en el cuerpo. Ahora mismo tengo ganas de reventarle la cabeza a alguien. Y me jode porque tú estás todas las noches sola y tu novio duerme tranquilamente. No lo entiendo. Si él no te quiere recoger yo lo haré.
- Claro y que vas a venir de Valencia todos los días no?
- Tienes razón...

Al día siguiente estábamos dando un paseo por la Explanada y en esa zona hay mucha venta ambulante entonces había como un puesto de marroquinería y varios tío empezaron a decirle algo a Lola y a lanzarle besos. Yo le dije a Lola que pasara y que no les hiciera caso pero entonces el grupo de tíos empezó a reirse y uno de ellos le enseñó el pene. Ahora lo recuerdo y me hace gracia pero en esos momentos creí que Lola iría a la cárcel porque se avalanzó sobre el tío y comenzó a pegarle. El grupo de tíos creo que se asustó un poco con aquella reacción porque supongo que estaban tirando toda la tarde besitos a todas las chicas que pasaban y no se esperaban que alguna de esas chicas le destrozara el puesto de bolsos.

El caso es que Lola se volvió loca. Empezó a decir un montón de tacos ofensivos que incluían a Alá y los cojones de Mahoma y dió una patada al puesto. Luego al tío ese le empezó a pegar con el bolso. Yo la intenté separar pero no pude.

- Lola venga tranquila. Déjalos en paz
- No les pienso dejar en paz. Suéltame

La cogí de la cintura y fue peor porque aprovechó para dar patadas voladoras. Los tíos empezaron a gritarnos en árabe, yo no entendía una mierda pero Lola los insultaba en italiano (porque tenía un compañero siciliano que le había enseñado todos los tacos). Estaba poseída y pensé que en cualquier momento le iba a estallar la vena del cuello. Le susurré en el oído que no podía pegar a la gente, que era delito. Se soltó y empezó a gritarme a mí también.

- ¿Que no puedo pegar a la gente? ¿Que no puedo pegar a la gente? ¿A mi me pueden enseñar la polla y yo no puedo pegar a la gente?
- Vale Lola, dale caña

Entonces Lola se giró y le dio otra vez con el bolso
-Mira tío, voy a pasar por aquí todos los días. Trabajo ahí mismo y voy a vigilarte. Como te vea que haces un comentario ofensivo a alguna mujer o que te desabrochas algún botón del pantalón te juro por todas las religiones del mundo que vengo y te rebano la polla. Y ahora mismo quiero que me pidas perdón.
- Perdona señora
- Señora no. Señorita. ¿Sabes cuantos años tengo desgraciado? Tengo 19 años y tú me doblas la edad. Da gracias a dios que la tuya no es la primera polla que veo porque si no te hubiera cortado en pedazos. Estoy hasta las narices de esa mentalidad así que recuerda hoy cuando te vayas a la cama que una chiquilla te ha reventado la nariz.

Lola tuvo suerte otra vez porque ganó a aquel grupillo de pervertidos porque si se hubieran puesto chulos me hubiera tocado pringar. Menos mal que la cara de loca le sale bien...
No sé porque hoy me ha venido a la cabeza esa anécdota. Será que hoy he visto como un grupo de chicos le decían cosas obscenas a una chica. Creo que la chica no tendría ni 15 años y la pobre se ha puesto a llorar. He estado a punto de decirles algo a los chavales pero al final me he callado y ahora me siento como un capullo. Me pongo en el lugar de Lola o de cualquier chiquilla y me siento mal. Y eso que es una sensación que dudo que la mayoría de hombres sintamos alguna vez. Lo que pasa es que Lola vive en un universo paralelo de cómic de Sin City o algo así...

30/9/08

46

De vez en cuando Lola va teniendo épocas "chungas". Odia el verano pero se pone fatal cuando llega el otoño. Se vuelve pensativa y se pone más triste. Siempre va con las manos en los bolsillos y encogiéndose de hombros. Es una mezcla rara porque en realidad Lola es muy divertida y tiene mucho sentido del humor. Quizás ese tipo de tristeza irónica es lo que más me gustaba de ella.

Cuando se pone a escuchar durante días el mismo disco de Janis Joplin es que algo le pasa, pero ni ella misma creo que sabe lo que es. El caso es que se pone tontita y se siente fuera de lugar. Es como si no pudiera hacer nada y no tuviera un motivo para seguir adelante.

Un día llegué a casa y estaba tirada en la alfombra. Estaba todo oscuro salvo un par de velas. El tocadiscos ya había parado y alrededor de Lola habían un montón de pañuelos usados y unos vinilos. Por cierto, se había puesto unas flores en el pelo. Resulta que una vez que se fue con su novio y unos amigos de botellón y como a ella no le gustan los botellones se dedicó toda la noche a recoger flores. Por supuesto cuando su novio la vio con un montón de flores por la melena le pegó una bronca porque claro, ponerse flores en la cabeza es de degenerados pero llenarse de alcohol hasta las cejas y dejar todo hecho un asco no.

- The doors, Jimmy Hendrix y en el tocadiscos Janis Joplin.
- Sí, ojalá tuviera un bar para poder poner esta musiquita
- ¿Y también pondrías coronas de flores a tus clientes?
- Sí. Con una consumición llévese gratis su corona.
- Muy bien Lola. Levanta del suelo y haz el favor de modernizarte un poco
- ¿Modernizarme?
- Mujer, deberías escuchar de vez en cuando algún grupo que aún estuviera vivo no?
- ¿Es que se ha muerto Bowie?
- No, anda déjalo, da igual. No me gusta verte llorar
- Por eso he parado antes de que llegaras.
- Gracias, qué considerada. Da igual, no quiero que llores.
- ¿Y qué más te da? Quiero decir que tú también deberías hacerlo. Llorar es bueno.
- No, no lo es.
- Oh vamos, ¿y por qué no es bueno?, porque de pequeño te dijeron que los chicos no lloran?
- No lo atribuyo a una cuestión de género la verdad
- Mira Javi, lloro porque mi cabeza está llena de cosas. Ahora mismo más cosas malas que buenas y llorar me ayuda a limpiarlas porque si no siento que me va a salir un agujero en el estómago y me moriré de pena.
- ¿Y por qué siempre te pones esta música?
- Porque esta música me ayuda a despejar la mente. Con esta música soy yo misma, tiene fuerza y es íntima.
- Sabes? Creo que entiendo lo del agujero en el estómago. Yo también lo tengo.
- Todos lo tenemos. Ese agujero son las cosas que nunca le puedes decir a nadie. Son las malas sensaciones acumuladas día tras día. Se quedan contigo y te pesan como un cubo de agua, por eso te las tienes que quitar en forma de lágrimas. Así se vacía el cubo y deja paso a más.
- Lola
- Qué?
- Pues que vaya historias que me cuentas siempre. Bueno, pon el disco otra vez a ver si a mi me ayuda
- ¿Quieres que me vaya?
- No, prefiero que te quedes conmigo.

Funcionó. Lola se quedó a mi lado y escuchamos el disco entero. No hablamos de nada. Y entonces poco a poco me iba acordando de todas las cosas que me habían ido pasando los últimos meses y se me abrió el grifo. Lloré como un niño pequeño... y aquella noche dormí de tirón. Sin un solo mal sueño...


21/8/08

45

Salimos del restaurante un poco demasiado contentos porque nos pasamos con la margarita. Pero tampoco pasaba nada. No teníamos nada que hacer ni conducir ni nada así nos lo tomamos con filosofía.

- Oye Javi, creo que debería de llamar a mi novio para decirle que no me esperen.
- Vale Lola pero pon el altavoz
- ¿El altavoz? ¿Para qué?
- No sé, quiero saber como suena su voz
- Bueno pero creo que eso es una violación de la intimidad
- Que más da. Si él no sabe ni que existo. Por cierto, ¿por qué nunca le has hablado de mi?
- Mmm, no sé. No hablo mucho con él de esas cosas. Además eres mi pequeño secreto. Y tampoco hay necesidad de ponerle paranoico. Sssssh que ya da tono...

Lola puso el altavoz. Le entraba la risa y a mi me encantaba verla reir a carcajadas... Empezó a hablar con él. La verdad es que yo odiaba a su novio, parecía el típico gilipollas aprovechado recien sacado de una película de instituto americano, pero claro, esas cosas tampoco se las podía decir a ella porque siempre salía en su defensa, lógicamente...

- Oye cariño
- Lola, espero que tengas una buena excusa para no haber avisado
- Uff, es que estaba en el tren y de repente lo han asaltado unos vaqueros y me han pedido las joyas pero ya sabes que yo nunca llevo joyas pero entonces...
- Lola, no me taladres. Para mi mejor que no hayas venido porque así me puedo sentar al lado de mis amigos. Nosotros nos podemos ver cualquier otro día.
- Tus amigos también son los míos. Iban a mi clase mucho antes de que tú llegaras al colegio. Además, os habéis ido de la estación sin mí.
- Bueno nena, pero no te enfades por eso. Mañana te saco a cenar para compensarlo vale?
- No me llames nena joder, no soy tu nena, soy tu novia. Llevamos dos años saliendo y además me puedo sacar yo sola porque hoy me he comprado un bozal y una correita a juego con los zapatos...
- Bueno Lola, no me jodas el día con tus cosas que me lo estaba pasando muy bien. Ya mañana hablamos eh

El muy cabrón colgó el teléfono y yo me estaba mordiendo la lengua para no gritarle cuatro cosas. A Lola le cambió la cara por completo pero en unos segundos volvió a sonreir y me dijo: "¿nos vamos a nuestro bareto?"

Yo sabía que ella por dentro sufría pero tampoco quería presionarla con preguntas así que nos fuimos a "nuestro" bar. Era un bar de barrio. De tanto ir nos hicimos amigos del dueño y la verdad es que casi siempre iban las mismas personas así que casi toda la gente nos sonaba. Jugábamos a los dardos, bebíamos cerveza y hablábamos de vez en cuando con algún punkarra...

- Iñakiiiiiiiiiii (era el dueño)
- Hombre qué sorpresa, si ha venido mi Lola a verme

Iñaki salió de detrás de la barra y le dio un abrazo a Lola. La verdad es que se llevaban bien porque iñaki estaba medio tarado y Lola le seguía el rollo... y viceversa. A veces se habían ido juntos a algún concierto. Iñaki era un buen tipo, hasta yo lo quería con lo antipático que soy...

- ¿Qué tal pareja? ¿Qué os pongo?
- Un power metal - dijo Lola, y se puso a golpear la barra gritando "power metal, power metal"
- No, no, no le pongas más alcohol que ya viene tocada. Pon dos cafés con leche anda
- Iñaki si me das el micro os canto una canción de Leño o de Extremoduro
- Eso está hecho
- Ostia no Iñaki, no le sigas el rollo que lo hace de verdad
- Ya sé que lo hace, por eso se lo doy. Pero Lola te tienes que subir a la barra.
- Puf, creo que me da vértigo

Mira yo ahora mismo no recuerdo como empezó todo pero sólo recuerdo que al final Lola cantó una canción de Leño y los cuatro punkis que habían por allí le pidieron un bis. A veces uno se lo pasa mejor cuando improvisa y no sé qué tiene Lola pero con lo antisocial que soy al final acabé subido encima del billar cantando con ella. Liberé mucho estrés acumulado, me lo pasé muy bien.
Luego llegó Marta, que era mi, no sé muy bien qué era porque yo no quería una novia pero tampoco quería estar solo todos los días... A Lola le encantaba Marta porque decía que le gustaba como sonaba su risa pero Marta no soportaba a Lola no sé muy bien por qué. O sí que lo sabía pero me hacía el tonto, que eso se me da de maravilla.

- Hola Javi - me agarró del cuello y me besó
- Hola Marta, ¿cómo estás?
- Bien, hay un jaleo de metros hoy... ¿has esperado mucho?
- Mmmm, llevo aquí ya un buen rato. Es que he venido con Lola
- ¿Está Lola?¿Dónde?
- Sí, está jugando a los dardos con los punkis esos
- Ah, cómo no
- ¿Qué?
- No, nada. Me podías haber avisado y así no venía
- Marta, ¿qué te pasa ahora? No tengo por qué darte explicaciones, no somos novios, puedo salir con quien me de la gana y Lola es mi amiga. Si te molesta que haya venido a verme ahí tienes la puerta.
- ¿Estás eligiendo?
- No Marta, yo no elijo. Te pido que elijas tú.
- Bueno, intentaré soportarlo. Voy a pedirme una cerveza.
- No Marta. Me lo estoy pasando bien y no quiero que te quedes para estar de morros. No tienes que soportar nada. Hay muchas cosas de ti que me encantan pero otras no las comprendo.
- ¿Como qué?
- Tu cinismo por ejemplo
- ¿Me estás llamando cínica?
- Sí. No soporto que vayas de feminista y de madura cuando en realidad aprovechas para meterte con una chica que no te ha hecho nada y que ni siquiera conoces. No entiendo esa envidia y esa maldad
- Claro, como que a ella no le pasará lo mismo conmigo...
- Uy sí, vamos, por eso me ha preguntado por ti mil veces. Lola no tiene esa maldad. Es muy cabrona a veces pero en otras cosas. Pero le gusta estar con chicas. Sus amigas ahora le están dando bastante por culo y quizás necesite el cariño de otra fémina. Además me ha dicho que le encanta el sonido de tu risa. Cosa que yo no me había fijado antes pero que estoy de acuerdo con ella.
- Vale Javi, quizás tienes razón. Sé que soy dura con ella y no me he molestado en conocerla pero es que joder es como Heidi. Tiene una especie de alegría contagiosa y además tú la miras de una forma tan cariñosa...

Lola se dio cuenta de que había llegado Marta y fue corriendo a saludarla con todos los dardos en la mano.
- Marta! Cuánto tiempo sin verte!
Marta iba a darle dos besos pero Lola le pegó un abrazo y de paso me pinchó con un dardo...
- Hola Lola, cómo estás
- Bien. Estás muy guapa con ese corte de pelo
- Eeh, gracias
- Bueno, voy a terminar esta partida antes que me hagan trampas. Ahora vengo

Marta me miró. Bebió de su jarra y me dijo: "a veces parece una chiquilla, tal vez le de una oportunidad". Yo prefería que se llevaran bien porque así era más cómodo para mi pero tampoco me preocupaba mucho. Yo conocía a Lola bien y me daba igual como la viera Marta. Por dentro la veía sufrir aunque estuviera riendo a carcajadas y hablando por los codos. Es muy difícil establecer una conexión de ese tipo con alguien porque todos llevamos una especie de máscara. Por eso no iba a desaprovechar la relación con Lola. Ambos nos conocíamos y respetábamos los delirios del otro.

Marta se esforzó aquella noche para establecer algún contacto con Lola. Empezaron a hablar por temas fáciles: los exámenes de la carrera, el verano. Luego coincidieron en el mismo sabor de helado, algún libro, alguna película... y al final Marta le acabó contando cosas muy personales que yo desconocía por completo. Parece que Marta se quedó bastante relajada contando su vida a alguien que escuchaba así que aprovechó un momento que Lola no miraba para decirme por lo bajo "tenías razón".

Marta muchas veces se quedaba en mi casa a dormir para pasar la noche juntos pero nunca se quedaba si Lola también dormía allí así que supuse que esa noche no se quedaría, pero me equivocaba.

- Oye Marta, si quieres te acerco a tu casa ya antes de que se haga más tarde.
- Ah bueno, pensaba que me quedaba a dormir hoy en tu casa
- Ah, pues como quieras. Pero sin hacer mucho ruido que Lola estará en la habitación de al lado.
- No pero hoy no me voy a acostar contigo. Vamos a hacer una fiesta de pijamas.
- ¿Qué? Marta estás irreconocible. Todos los días estás enfadada por algo y hoy vas a hacer una fiesta de pijamas?
- Sí. Lola y yo vamos a ver Eduardo Manostijeras
- Joder, lo que me faltaba. Dos gallinas cacareando toda la noche.
Lola se acercaba con otra cerveza y nos interrumpió:
- Anda ya Javi, como que a ti no te gusta ser el gallo del corral. Por cierto, nos podrías dejar tu cama de matrimonio y tú dormir en la habitación pequeña.
- Bueno, como gallo del corral entonces debería de dormir en medio de las dos. ¿En serio vais a dormir juntas?
- Síiii - dijeron las dos a la vez
- Joder Marta. Tú tardaste en acostarte conmigo un mes y hoy te acuestas con Lola la primera noche que hablas con ella. Muy bonito.
- Es que ella tiene tetas más bonitas que las tuyas -dijo Marta guiñando un ojo a Lola y chocándole la mano.
- Sí señor! Ya sabes que hoy te toca trabajo manual querido Javi - dijo Lola
- Oye de repente tengo una ligera sensación de estar siendo atacado por dos... eh, como lo diría yo... guarras
Se empezaron a reir y brindaron. Nos fuimos a casa y efectivamente me tiraron de mi propia habitación. Me daba la sensación de que necesitaban estar las dos solas así que me retiré a la habitación pequeña. Ellas se pusieron una película y comieron helado de chocolate. Yo me dormí pero al rato me levanté para ir al aseo y las espié por la rendija de la puerta. Estaban viendo una película porno. Pero comentaban todas las escenas y se partían de risa. Habían bajado el volumen y ellas mismas doblaban las escenas... En fin, aunque me habían echado descaradamente me alegraba saber que habían congeniado...


11/8/08

44

Fuimos a comer a un mexicano. Lola y yo solíamos ir a comer a una cantina más que nada por la margarita. Lola no bebe nunca pero tiene un buen saque con el tequila. Nos pasábamos horas charlando delante de una jarra de margarita bien fría hasta que nos empezaba a pesar el cuerpo entero...

-¿Pedimos una jarra de margarita?
- Creo que hoy paso. No quiero llegar borrachuza a Alicante.
- Pero es que te vuelves hoy?
- Claro, si ya te he dicho que sólo venía a hablar contigo
- Pero mujer, yo pensaba que te quedarías esta noche. Como has dicho que te has saltado la parada de Elche porque pasabas de ir con los amigos de tu novio...
- Sí, pero... ¡mierda! No les he avisado. Espera que voy a llamarle un segundo. Se va a pillar un mosqueo que te cagas como me estén esperando. Mira ves, tengo dos mensajes nuevos... Joder
- Qué, qué pasa
- Nada, que el capullo en vez de llamarme me manda un mensajito que pone: "Nena, como éramos tanta gente en la estación no me he dado cuenta y nos hemos ido al restaurante sin ti, cuando llegues a la estación llámame y te doy las indicaciones para llegar"
- ¿Te llama nena?
- Pues mira, es una cosa que odio pero no consigo quitarle la manía
- Lolita... ¿eres consciente de que tu novio se ha olvidado de ti?
- Sí, pero bueno, no es la primera vez. Ya me dejó tirada en la bolera como si fuera un puto perro que abandonan en verano

- Hola buenas tardes, qué les pongo para beber
- Pues creo que ella quiere agua y para mí una cerveza
- No, no, póngame un margarita, bueno no, traiga una jarra por favor
- Esa es mi Lola. Choca esos cinco.
- Al final siempre acaban pagando el pato de mis problemas mis pobres riñones...
- Bueno Lola, no te pongas triste porque tu novio se olvide de ti. Seguro que está muy bien acompañado, pero ya verás como esta noche te empieza a echar de menos
- Oye relaja el tono irónico que parece que te alegras de que esté con un capullo.
- Perdón, no te enfades. Lo que no entiendo muy bien de ti, bueno en realidad de ti nunca entiendo nada, pero lo que menos entiendo es por qué sales con él. Te mereces a alguien que te trate como a una reina
- Sí, bueno, vale... No nos desviemos del tema. Yo quiero hablarte de lo que ha pasado estas últimas semanas...
- ¿A qué te refieres?
- Bueno, pues lo que me contaste que había sucedido entre tú y Marta que parece que me sentó mal y te colgué el teléfono porque me empezaste a chinchar y luego estuvimos un tiempo sin hablarnos y parece que lo has pasado mal y yo me he presentado aquí para aclarar el tema porque me siento mal
- Bueno Lola, yo creo que no hay nada que aclarar, además entre Marta y yo no hay...
- Espera déjame terminar. Es que reconozco que sí me puse un poco celosa en su momento
- ¿en serio?
- Sí, pero quiero explicarte por qué. Tú y yo somos buenos amigos y estamos bastante unidos pero ahora mismo nuestros caminos se están separando bastante. Porque yo me he vuelto a Alicante, tú sigues en Valencia y ya no nos vemos tanto. Y eso de no verte no me preocupa porque tenemos mucha confianza y sé que la relación no se va a enfriar aunque pasaran mil años sin vernos. Yo ahora estoy en un momento delicado por todos los problemas que estoy teniendo y bueno me siento como un robot sabes? Cada día hago lo mismo mecánicamente, ya no pienso y creo que ni siquiera siento. Simplemente dejo que pasen los días y estoy rota por dentro. No soy feliz con lo que hago ni estoy motivada pero debo seguir adelante con la decisión que he tomado aunque sepa de sobra que esta decisión va a arruinarme la puta vida y que probablemente tarde años en recomponer cada pedacito roto. Creo que me estoy dispersando. Lo que te quiero decir es que eres la persona que mejor me trata y cuando estoy contigo me siento agusto conmigo misma porque estoy más relajada y no tengo la sensación de tener que estar alerta. Contigo puedo bajar la guardia y puedo abrir esta especie de coraza protectora que me envuelve. Y bueno, ya sabes lo egoista y egocéntrica que puedo llegar a ser a veces así que cuando me dijiste que tenías novia me puse celosa porque pensé que tal vez todo esto que te acabo de decir podría desaparecer y ya no me harías caso y bueno, que yo pasaría a un segundo plano... Y entonces al cabo de los días pensé que eso al fin y al cabo es normal porque cada uno tiene su vida. Y bueno, cuando tú me conociste ya salías con Marta y a mí siempre me has tratado igual hayas tenido novia o no así que en realidad no debo preocuparme porque bastantes cosas tengo ya en la cabeza como para agobiarme por estas tonterías no? Y bueno, en realidad Marta es una chica estupenda y hacéis muy buena pareja y me alegro de que volváis a daros una oportunidad porque me cae muy bien y me gustaría conocerla un poco mejor...
- ¿Has acabado ya?
- Sí, ya sabes que si las cosas se dejan claras mucho mejor
- Estoy de acuerdo contigo. ¿Entonces crees que Marta y yo hacemos buena pareja?
- Creo que es la chica ideal para ti.

¿Crees que Marta y yo hacemos buena pareja? Soy un embustero, tendría que haber aprovechado ese momento para decirle: "Lolita, hubiese preferido que tus celos fueran provocados porque en realidad sientes algo por mi y no soportas la idea de verme con otra chica" Pero no le dije nada. Vaya decepción. El caso es que cuando Lola hablaba así de bien sobre Marta lo decía en serio, no fingía.

Cuando Lola tenía esos arranques de sinceridad extrema y de verdad se quitaba la coraza protectora me abrumaba. Ella bajaba totalmente la guardia y se mostraba tan frágil que me daba miedo hasta mirarla por si de verdad se rompía en mil pedazos. Confiaba en mi y para mi eran momentos sagrados. Porque yo sabía que nunca le decía a nadie lo que le pasaba por la cabeza ni lo que realmente sentía. Yo era el elegido y estaba profundamente agradecido porque yo a ella también le he contado cosas que jamás sabrá nadie...


25/7/08

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No supe nada de Lola en una semana. Me empezaba a desesperar pero como me había colgado enfadada no quería llamarla para no agobiar. El problema es que ella tampoco me llamaba y no sabía muy bien por qué. Me enfermaban estas situaciones porque me ponía paranoico. Realmente ella tiene a su novio, su trabajo y su familia. Tiene su vida y pasa de mi y yo cada día estoy más loco. Pensaba que era una egoista y una interesada. Luego pensaba que no era justo hablar así de ella porque era mi amiga y ahora mismo se encontraba en una situación problemática y tal vez el egoista era yo.

Tocaron al timbre de la calle pero yo pasaba de abrir. No quería ver a nadie y mucho menos hablar... Volvieron a llamar con insistencia y grité a nadie "no estoy coño". El timbre dejó de sonar pero al minuto volvieron a tocar, esta vez parecía que sonaba como una melodía de Nirvana. "Esas chorradas sólo las hace Lola"

-¿Quién?
- Abre mongolo

Era Lola, tan delicada como siempre. Ni siquiera la había visto y ya me estaba riendo.
Nada más subir me dijo:

- Joder tío, aquí huele fatal. Qué mierda te pasa
- Qué ocurrencias tienes, mira que tocar así el timbre, haciendo musiquita
- Era para que me abrieras. Sabía que estabas. ¿Qué ha pasado aquí?
- Nada, es que no he salido en una semana
- Ya bueno, ni te has duchado por lo que veo
- ¿Qué haces tú aquí? ¿Por qué no me has avisado de que venías? Te podía haber recogido en la estación
- Si es que no iba a venir, en realidad iba a Elche porque habíamos quedado para comer con unos amigos pero cuando estaba en la puerta del tren a punto de bajar he decidido "saltarme la parada".
- ¿Por qué has hecho eso?
- No lo sé
- ¿Has dejado colgado a tu novio y sus amigos?
- ¿Crees que me van a echar en falta? lo pasarán mejor sin mi. Además estoy harta de que se burlen de mi por trabajar en un McDonalds. Joder, mis padres se han divorciado y yo me he dejado la carrera a mitad para poder pagar las facturas de la casa. Se supone que son mis amigas pero no paran de herirme. Mira Javi, lo estoy pasando mal y no sé qué hacer. Creo que voy a mandarlos a todos a la mierda. Yo no soy como ellas. Joder, no soy mejor pero tampoco soy una mierda, simplemente somos diferentes y queremos cosas distintas. Anoche me llamó una amiga llorando porque no habían naúticos de su talla y tiene que esperar hasta la semana que viene...
- ¿En serio?
- Sí. Y la verdad es que hoy no me apetece verlas. Que coqueteen con mi novio a sus anchas, que se lo follen si quieren, hoy necesitaba hablar contigo
- ¿De qué?
- Primero dúchate y haz algo con esos pelos tristes. Yo limpio un poco por aquí...

Cuando salí de la ducha el salón ya estaba presentable. Lola me había puesto una lavadora y había fregado los platos pero me miraba cabreaba con una botella en la mano.

- Javi, ¿qué es esto?
- Una botella de whisky
- ¿Y desde cuando bebes whisky?
- Desde que pensaba que pasabas de mi
- Joder Javi. No eres un bebé. No puedo estar todos los días pendiente de ti.

Lola rompió a llorar. Soy un gilipollas. Un auténtico gilipollas.

- Lola venga no llores.
- Joder Javi, no me lo pongas tan difícil. Saber en la situación que estoy. No puedo controlarte
- Pero yo no necesito que me controles
- Mierda Javi. Hace unos meses te encontré casi muerto en la bañera. ¿Pretendes que no te vigile?
- Lola eso fue un error, la estupidez más grande que he hecho nunca y no pienso volver a hacerlo. Sabes que nunca te haría daño. Estoy bien. Sólo creía que estabas enfadada conmigo y me volví un poco paranoico.
- Pues sí, estaba enfadada pero por eso somos amigos. Porque nos podemos enfadar y luego nos perdonamos. Porque creo que tú siempre eres tú y yo puedo ser yo misma cuando estoy contigo y puedo ponerme idiota sin que me montes una escena
- Lola tienes razón. Lo siento. ¿Me cortas el pelo?
- No, para eso hay profesionales
- Va Lola, si sólo tienes que pasarme la máquina al 1 y ya está. Venga que tengo unas greñas feas y hace calor
- Bueno venga, vamos al balcón. Pero antes firma esto.

Me hizo firmar una hoja donde ponía que si me cortaba una oreja era responsabilidad mía. No me cortó una oreja pero mientras me pasaba la máquina se escuchó un "ups".

- Ups qué Lola
- Que se me ha ido un poco la mano, te he hecho una calva
- ¿Joder en serio?
- Sí pero te lo puedo pintar con un rotulador negro
- No tengo rotulador negro
- ¿Te dejo como un kiwi?
- Joder Lola no me puedo creer que me hayas hecho una calva, ¿dónde mirabas?
- Es que ha pasado una mariposa
- ¿Por una puta mariposa voy a parecer un monje budista?
- Hombre si no te vistes de naranja sólo vas a pareces Keanu Reeves en Speed
- ¿En serio me parezco a él?
- Mmm, un poco pero no empieces a hacerte el chulo
- Me gusta ese tío. Es guapo
- Ya lo creo. Pero es más guapo Jhonny Depp no?
- no sé yo qué decirte eh. ¿A cuál de los dos te tirarías eh Lolita?
- A Jhonny. Joder pero no me lo tiraría. Es demasiado perfecto, sólo lo miraría
- Anda ya! ¿Quién tendrá la polla más grande de los dos?
- ¿Entre tú y Jhonny Depp?
- No joder, entre Jhonny Depp y Keanu Reeves
- Ah! Pues no lo sé pero eso da igual. No me hables de pollas cuando tengo tijeras en la mano. ¿Te dejo una trencita?
- No, con la calva tengo suficiente, pero gracias por preguntar.
- Ale pues ya he acabado, qué cantidad de pelo te he cortado
- Normal, si estoy al rape... Muchas gracias por haberme dejado como Keanu Reeves y no como Van Gogh
- De nada. Vamos a comer anda, que aún no te he contado para qué quería hablar contigo...