25/11/08

52

No sé cuanto tiempo estuvo Lola sin hablarme. Pasaron unas semanas y me volví loco llamándola. Me disculpé y ella aceptó las disculpas pero ambos nos sentíamos incómodos después de lo que pasó. Dejó de aparecer un tiempo por mi casa aunque yo sabía que estaba muy ocupada con el trabajo, las clases y su familia. No sé por qué pero sabía que tarde o temprano la relación acabaría por enfriarse. Yo quería algo más, o no estaba seguro, pero cada vez que yo intentaba sincerarme Lola se daba cuenta y desaparecía.

Y entonces hice algo de lo que ahora me arrepiento. Cuando Lola me necesitó como verdadero amigo, cogí mi moto y me lancé a la carretera. Porque eso es algo que creo que no había contado hasta ahora. Soy un apasionado de las harleys, siempre quise tener una desde pequeño y al final la conseguí. Y en parte gracias a la insistencia de Lola porque si ella no hubiera sido tan pesada con la historia de que los sueños están para cumplirlos yo no me habría decidido nunca. A veces habla con tanta fuerza que es imposible no seguirla a donde vaya, tiene madera de capitana. Una vez explicó con tanta pasión porqué debería de pintarse las paredes de la habitación de rojo que casi la contratan en la tienda...

El caso es que Txema me recomendó que tomara distancia en el asunto y yo lo cogí al pie de la letra porque decidí hacer un viaje en moto por toda la geografía española. Y en el transcurso de tiempo que yo desaparecí, Lola y su novio cortaron. Después de no sé cuantos años juntos, él llegó una tarde a casa de Lola y no le dio ninguna explicación, simplemente le devolvió todos los regalos que Lola le había hecho. Y Lola que ni siquiera sospechaba que la relación iba mal se quedó de piedra. Pensaba que tal vez era uno de esos repentinos cambios de humor que le daban y que pronto volvería, pero esta vez él no volvió porque ya estaba saliendo con otra chica y no tuvo la decencia de decírselo.

Lola ya había tenido otro novio antes que ese y cuando llegó el momento de dejarlo ella le dijo que se había enamorado de otra persona. A mi me parece cruel decir eso a alguien que te quiere pero Lola me decía: "es cruel vale, pero es más cruel mentir y alimentar a la otra persona de falsas esperanzas. Sé que le hago daño diciéndole la verdad y sé que sufrirá durante un tiempo pero no me parece justo hacerle perder el tiempo. Se recuperará más pronto si le digo lo que realmente siento, así no tendrá que quedarse pegado al teléfono esperando que alguna vez le llame porque no pienso hacerlo. Me odiará durante un tiempo pero luego me recordará con cariño". Tenía razón, además con el paso del tiempo volvieron a ser amigos. Pero con este fue diferente. Lola se volvió loca dándole vueltas a la cabeza, necesitaba una explicación, un motivo. Y empezó a culparse de todo hasta que su autoestima se esfumó por completo.

Lola pasó unos meses muy amargos sin levantar cabeza y yo no estuve a su lado.

20/11/08

51

Estuve un tiempo dándole mil vueltas a la cabeza. No sabía que era lo correcto. ¿Le digo a Lola que su novio la engaña o dejo que lo descubra ella sola? Sé que hay gente que estas cosas las tiene muy claras pero yo siempre he sido muy torpe. Por un lado, es una cosa que yo no había visto con mis propios ojos. Me lo había dicho Txema y había posibilidades de que se equivocara porque nosotros no conocíamos a su novio, lo habíamos visto un par de veces de lejos. Tampoco quería ser yo el que hiciera llorar a Lola con esa clase de noticias. Además Lola ya no me pasaba ni una. Ella sabía que yo odiaba a su novio.

- ¿Txema estás seguro de que era el novio de Lola?
- Sí. Y también estoy seguro que la chica no era Lola...
- Joder, no sería una amiga de Lola no?
- No sé. Joder eso sí que sería una putada.
- ¿Y qué piensas hacer?
- Yo no voy a hacer nada Javi. ¿Crees que Lola se lo va a creer? Cuando se entere lo pasará mal un tiempo y luego se liará con otro gilipollas que la trate igual o peor.
- Joder Txema, no seas tan frívolo. Lola es tu amiga, debería de importarte.
- Claro que me importa. No es sólo mi amiga, significa mucho más pero creo que nosotros ahora no podemos hacer nada.
- Ya y cuando sepa lo de su novio que crees que pasará cuando se entere de que nosotros lo sabíamos?
- No tiene porqué enterarse.
- Y si la engaña desde que empezaron a salir? Siempre ha sido un hijo de puta.
- Bueno Javi tranquilízate. Igual fue un rollo de una noche sin importancia.
- Ya claro. Me da igual lo que sea. ¿No puede simplemente dejarla? ¿También le tiene que faltar al respeto? Porque joder, Lola confía en él. Ella trabaja todas las putas noches y mientras el cabrón ese va por ahí con otras y qué hacemos nosotros? Nos quedamos parados
- Yo no le voy a decir nada. Tú haz lo que creas conveniente.
- ¿Qué es lo correcto Txema?
- Mira, no vas a poder evitar que Lola sufra. No creo que haya nada correcto en estos casos.

Esa noche quedamos con ella y parecía muy contenta.

- Por fin he conocido a la familia de mi novio. Después de más de dos años saliendo juntos parece que la relación se está volviendo más estable. ¿Por qué lleváis esas caras, se ha muerto alguien?
- No, nos pasa nada. Y qué haces un sábado por la noche con nosotros? ¿Debería de salir con él no?
- Es que hemos estado todo el día juntos y se ha ido a su casa porque estaba cansado.
- ¿Pero estaba cansado porque ha corrido una maratón o se ha cansado de verte la cara?
- Eeeh oye, ¿por qué la tomas conmigo? Mira, sé que no se ha portado bien conmigo durante mucho tiempo pero yo no sirvo para estar sola ¿sabéis? A mi me gusta estar en pareja y es muy difícil encontrar a alguien con quien compartirlo todo.
- Lola, tú y ese no compartís nada
- Bueno, no tenemos muchas cosas en común pero algo nos une. Las relaciones son difíciles y uno no puede tirar la toalla cuando surge el primer problema. Creo que ahora los dos le estamos pillando el tranquillo. Además, con todo lo que me ha pasado en mi casa mi humor ha variado bastante y muchas veces la he pagado con él.
- Lola, tú has tenido un montón de problemas en tu casa, has cambiado completamente de vida. Has tenido que crecer a pasos agigantados. Si él es tu novio debe ayudarte y no darte la espalda, da igual el humor que tengas. Tus problemas deben ser también sus problemas porque si no entonces qué se supone que es lo que compartís, ¿las palomitas en el cine? Eso lo puedes hacer con cualquiera.
- Bueno Javi, sé que te cae mal pero deberás respetarlo al menos cuando yo esté delante
- No Lola, no pienso respetar a ese tío. Es más, si alguna vez me lo cruzo por la calle pienso partirle la cara. No me pidas que le tenga respeto a un tío que maltrata a una persona tan dulce como tú.
- Basta ya!!

Exploté.

- No Lola, no me da la gana callarme. Ese tío te lleva maltratando dos años, se está burlando de ti y ya estoy harto. Un tío que te compara con tus amigas, te exige que adelgaces, que te maquilles, que te arregles ¿te quiere? Yo creo que no. Un tío que te ve un ratito al día, que no te recoge nunca del trabajo, que no te deja hablar con sus amigos ¿te quiere? Yo creo que no. Un tío que te hace moratones en el brazo y que te fuerza a hacer el amor no te quiere Lola, entérate de una puta vez!! Y sobretodo un tío que se va a su casa porque dice que está cansado y luego sale para enrollarse con otra ¿te quiere? YO CREO QUE NO!!

Le grité y Lola me dio un bofetón. Me lo merecía. Txema había intentado que me callara pero no lo hice y pagué toda la rabia que sentía con Lola. Ella se fue corriendo. Txema estaba muy cabreado, me dijo "¿qué coño te pasa, tarado de los huevos?" y salió corriendo a buscarla. Yo me quedé en blanco.

En las relaciones siempre hay alguien que sufre más que otro. A veces haces daño y otras veces te lo hacen a ti. Pero me parece cruel lastimar a alguien tan deliberadamente. Lo malo de este mundo es que hay gente que ya nace siendo cruel y entonces no le importa hacer daño a la persona menos indicada. Lola no se merecía ese dolor tan grande.

5/11/08

50

Acabé el proyecto, lo entregué y por fin me mudé a Alicante definitivamente. Me dio mucha pena dejar Valencia después de tantos años. De mi casa de allí lo dejé casi todo exceptuando algunas cosas y por supuesto el mueble que había cogido Lola de la basura y había restaurado, pero eso ya lo conté...

El caso es que volvía a mi ciudad. Con mi familia (sólo mi madre pero siempre ha sido suficiente) y mis amigos, Txema y Lola.

Txema se vino a vivir conmigo y si Lola no había querido venirse cuando estábamos en Valencia ni siquiera se planteaba el venirse con nosotros estando en Alicante. De todas formas le di una copia de la llave para que viniera cuando quisiera. Es una manía que tengo, siempre hago una copia de la llave de mi casa a todos mis allegados.

Me sentía diferente porque sentía que se estaba cerrando una etapa de mi vida para que se abriera otra y eso me agobiaba bastante. Aunque suelo ser bastante pasota con todo así que tampoco me tomaba las cosas muy deprisa, más bien con calma y perdiendo el tiempo, esperando algo pero no sabiendo qué.

En Valencia tenía muchas tardes perdidas con Lola pero ahora ella tenía clase por la tarde así que eso lo perdí. Cierto es que las tenía con Txema pero perder la tarde con otro tío no es muy romántico que digamos, y más si es con Txema que es una persona bastante... absurda.

Así que ahí estábamos los dos. Un viernes por la tarde sentados en el sofá y hablando tonterías hasta que la conversación llegó a más:

- Quizás tenía que haberme quedado en Valencia. ¿Crees que me precipité al venirme aquí?
- No
- Joder Txema, podías haberte explayado un poco más
- Pues que quieres que te diga. Ya estás instalado aquí y ahora a parte de colegas somos compañeros de piso. ¿Qué estarías haciendo ahora mismo si estuvieras en Valencia?
- Pues no lo sé, la hora que es pues no sé, los viernes por la tarde solía echarme unos dardos en el bar de Iñaki
- Oh, vaya plan. Como si aquí no hubieran dardos y bares.
- No sé, creo que me va a costar encontrar mi lugar
- Pero qué dices! Con lo decidido que eres tú. Si no has tardado ni una semana desde que viniste en buscarte un piso y ya no te queda ni una caja por desembalar. Mira aún lo que me queda a mí.
- Pfff
- Además aquí tienes a tu Lolita para cuando quieras verla
- Ni siquiera ha venido aún a ver la casa
- Sí pero en cuanto te descuides estará por aquí revoloteando y cambiando las cosas a su manera
- Es verdad, qué maja... y es verdad que revolotea, esa es la palabra justa
- Venga no te pongas ñoño Javi que no es plan de deprimirse...
- Yo creo que al paso que lleva no vendrá nunca... con lo bien que está ahora con su novio... debería de alegrarme por ella pero para qué engañarnos, me jode
- Con razón se lleva bien ahora con su novio, como que la engaña
- ¿Qué?!

En esos momentos se escuchó ruido de llaves. Y ahí estaba Lola revoloteando con un jersey verde y unas medias rosas.

- Hola chicos, vengo cachonda, ¿hacemos un trío?
- ¿Qué?
- Nada, nada. Que tenías cara de gilipollas y quería espabilaros
- Joder Lola, no juegues conmigo que casi me abalanzo
- Calla Txema... ¿Qué nos traes Lolita?
- Tachán! Os he comprado una planta, mirad, tiene berenjenas!! No me acuerdo cuando me ha dicho el hombre que la regárais pero ese ya es vuestro problema. Pero qué cara lleváis, ¿qué os pasa?
- Nada, que estamos de viernes por la tarde, no pasa nada
- ¿Se puede comer?
- ¿El qué?
- Pues la berenjena
- Ah! Claro Txemita, luego la hacemos al horno, porque mira qué chuletones traigo
- Joder, ¿y eso?
- Hombre porque conozco a Javi y sé que es un soso así que como suponía que no iba a hacer ninguna fiesta de inauguración del piso pues he traído una súpercena y... tequila!
- Bieeeeen!! (Txema se puso a saltar como un niño pequeño y Lola con él)

Yo me había quedado helado con lo que me había dicho Txema. Su novio la engañaba... tenía que saber más pero no quería precipitarme porque debía pensar en todas las posibilidades para hacer el menos daño posible a Lola, aunque daba igual, el daño estaba hecho.

- Tú no trabajabas esta noche Lola?
- Sí, pero lo he cambiado a un compañero
- ¿Y por qué no sales con tu novio?
- Oye Javi, si tenías otros planes sólo tienes que decírmelo y lo dejamos para otro día
- No, no es eso, es como ahora ibas tan bien con él...
- Bueno pero hoy hacía una cena de clase
- ¿Y por qué no has ido con él para que te los presente?
- Eeeh, pues no sé, creo que no iba la pareja de nadie
- Ya vale

Me fui un rato a mi habitación

- Txema qué le pasa a Javi?
- No le hagas caso, últimamente está algo depre pero será por el cambio. ¿Qué más traes en ese bolso?
- Pues palomitas y mi filmoteca de... zombies!!
- Ostia y la trilogía de Evil Dead!! ¿Podemos hacer maratón?
- Podemos no, debemos!

Cuando salí me acerqué a Lola aprovechando que Txema estaba ocupado en vete tú a saber qué. Le pegué un abrazo y le dije: "Me alegro de hayas venido esta noche, echaba de menos tus revoloteos"

28/10/08

49

Llegó el otoño después de un verano sin ninguna emoción. Lola comenzó la universidad en Alicante y una vez más frustró la ilusión de hacer lo que quería hacer para hacer lo que en ese momento debía hacer. Es decir, estudiar Trabajo Social y no Filología por ejemplo. Seguía trabajando en el McDonald's pero en el turno de noche porque tenía clase por la tarde y por la mañana se encargaba de su hermano pequeño.

Como yo no tenía clases porque estaba con el proyecto me fui quedando cada vez más tiempo en Alicante, así estaba más cerca de Lola por si necesitaba algo, aunque casi nunca la veía porque la relación con su novio empezó a ir más o menos bien (después de 2 años). Mi madre había convertido mi habitación en una sala de estar. No me molestaba, llevaba un montón de años fuera de casa y en realidad no tenía intención de volver. Nos llevábamos bien aunque yo no quería interrumpir su ritmo de vida, tenía novio. No es que yo tuviese trauma por no haber conocido a mi padre pero a estas alturas convivir con otro hombre que tuviera actitud paternal hacia mí me incomodaba. Por eso decidí independizarme otra vez, aunque hubo algún cambio. Ya no estaba solo porque Txema se había venido conmigo. Era una prueba de fuego porque Txema era como mi hermano, pero vivir juntos eran palabras mayores.

Estar más cerca de Lola suponía estar más lejos de Marta. Cuanto menos daño quiero hacer más daño hago y Marta era la persona que menos se lo merecía. A mi modo la quería pero quizás no fuese suficiente para ella. Soy muy individualista y no sé como hacer feliz a una chica, ni siquiera lo intento. Pero dentro de todos mis defectos con respecto al amor hay algo que creo que hago bien. Y es que nunca las engaño. Me parece cruel dar falsas expectativas. Soy práctico y palabras como "para siempre" o "nunca" las omito de mi vocabulario. A las chicas las trato de igual a igual. No tengo la absurda idea de que todas las mujeres quieren comprometerse y tener un montón de críos. Me explico, no creo que un hombre que se acueste con muchas mujeres sea un macho y que una mujer que se acueste con muchos hombres sea una golfa. Creo que cada uno es libre para satisfacer sus necesidades de la manera que quiera. Estoy hablando de sexo por supuesto. Yo no quiero salir con chicas, ligármelas y luego dejarlas. Sólo he salido con chicas que han querido lo mismo que yo. Las cosas claras desde el principio. Nunca me he avergonzado después, ni me he arrepentido. Cuando la chica pasa la noche en mi casa la trato como si la conociera de toda la vida. Le preparo el desayuno que quiera y desayuno con ella. Cuando es al revés no desaparezco rápidamente. Esa es mi relación con las mujeres. Lola me pegará la bronca en cuanto lea esto seguro...

Marta no fue solo una amante más. También era una amiga. Y la quería como ambas cosas. Pero tenía claro que no iba a luchar por una relación a distancia. Ella se quedaba en Valencia y yo no quería que dependiéramos de un teléfono. Cuando vi que ella quería algo más que una relación esporádica tuve que decírselo y fue más difícil de lo que pensaba.

- Javi no te vayas
- Hace días que no estoy
- ¿Volverás?
- No puedo contestarte a eso
- ¿Es por Lola?
- No voy a mentirte. No te voy a decir que no. Pero tampoco es por ella al 100%
- ¿Entonces?
- Estoy agobiado. Prácticamente he acabado la carrera y no me apetece nada ponerme a buscar trabajo de esto. Llevo muchos años en Valencia y aunque tengo buenos compañeros mis amigos no están aquí. Quiero pasar una temporada en Alicante, pasar tiempo con mi madre, con Txema y sí, también con Lola
- Pero tú la quieres verdad? Quiero decir, que estás enamorado de ella.
- Marta por qué siempre te empeñas en hacer estas preguntas.
- Mira Javi te conozco algo aunque creas que no. Tranquilo, no voy a morirme porque te vayas, pero tenía la esperanza de que por fin saliéramos en serio. Sé que no eres dado a las relaciones pero por lo visto tu amor platónico por Lola es más fuerte que todo lo demás. De hecho creo que alguna vez tendrás que decírselo.
- Decirle que
- Joder pues que la quieres! No es tan difícil, tendrás que asumirlo algún día.
- Tal vez algún día le diga algo, cuando me aclare, de momento puedo seguir viviendo así.
- Entonces no vamos a vernos nunca más?
- Nunca más es mucho tiempo Martita. Igual al irme me doy cuenta de que te quiero y vuelvo como un perro. Soy un bocazas lo siento. Esto no se me da bien. Te voy a echar de menos, eres una buena amiga.
- Ya vale. Esta es la peor ruptura de mi vida. Podrías echarle un poco más de romanticismo a la vida. Mierda, sabía que este momento llegaría y no quería llorar.

Marta rompió a llorar y la abracé. Y así estuvimos un buen rato, abrazados. Sé que lo pasó mal durante un tiempo, pero no acabamos odiándonos. De hecho un tiempo después coincidimos y nos tratamos con cierto cariño. Me presentó a su prometido y me alegré de verla reir a carcajadas. Conmigo nunca se rió así.

Pues eso, que volví a Alicante con la idea rondándome la cabeza. Marta tenía razón, algún día le tendría que decir a Lola lo que sentía...


16/10/08

48

No es habitual, en realidad nunca lo he hecho, pero hoy voy a hacer un pequeño paréntesis en mi historia con Lola, aunque la entrada de hoy está directamente relacionada con ella también.

Tengo un blog bastante soso. No tengo enlaces, ni fotos, ni música y hasta hace poco creo que no tenía ni visitas. Sé que tardo mucho en actualizar y no contesto los comentarios. En realidad soy un desastre de blogger, ni siquiera pretendía serlo pero una vez que se empieza algo hay que terminarlo. De todas formas, quiero agradecer todos los comentarios que me dejan, quiero agradecer a todos los que se molestan en leer esta historia aunque no digan nada y también quiero agradecer todos los que han enlazado mi blog al suyo. No contesto por falta de tiempo y de recursos. No tengo teléfono, ni televisión y ahora mismo tampoco tengo ordenador. Pero sí que suelo leer todos aquellos blogs que se han pasado por aquí alguna vez o habitualmente...

Alguna vez he recibido emails diciendo que no se creen esta historia o que por qué no hago tal cosa o qué pasa con Lola y un montón de cosas más. A mi me da igual, quiero decir que esta historia es verídica, lo que pasa es que está contada desde mi punto de vista, de cómo siento yo las cosas. Si le preguntaran a Lola probablemente sería una historia completamente diferente. Que por cierto, Lola, no estaría mal que lo hicieras...

El caso es que esta historia pasó hace tiempo y yo ahora la escribo desde la distancia porque es lo que me apetece. Hace 4 años que no veo a Lola pero nos comunicamos por internet. Además Lola es de esas personas que siempre dan confianza. Si la viera dentro de cien años estoy seguro de que no habría ni un silencio incómodo. El tiempo no cuenta, siempre será como si fuese ayer mismo. Y que conste que nunca he pretendido dejar mal a Lola, de hecho hay cosas que no he contado. Tampoco la adoro como dicen otros, no es una diosa. O bueno sí, quizás la adoro porque es adorable.

Me estoy desviando muchísimo del tema. En realidad hoy quería poner dos cortometrajes que ha puesto ella en su blog. Incluso aparece en los créditos de uno porque ayudó con el sonido... Sólo espero que algún día aparezca en los créditos pero del suyo propio... El caso es que los pongo no sólo por ella sino porque me ha gustado mucho el trabajo que han hecho. Son cortos en plastilina y siempre he admirado la animación en stop motion por el trabajo que conlleva. El primer corto se llama "Quiero ser tortilla" y el segundo "Hasta las huevas". Son cortos encargados por Veterinarios Sin Fronteras así que tratan temas muy específicos. Están realizados por Citoplasmas, una productora de Barcelona cuyos creadores son Irene Iborra y Eduard Puertas. Si queréis ver algún trabajo más personal de ellos podéis verlo aquí.





11/10/08

47

Hubo una época en la que Lola se estresó bastante con el género masculino. En menos de un mes la atracaron varias veces. Un yonqui le pidió dinero para comprarse droga y Lola le dijo que no hasta que el yonqui le dijo que no le importaba matarla porque estaba con el mono. Otro tío le robó la mochila y salió corriendo pero Lola lo persiguió, tuvo suerte porque al final el tío le devolvió la mochila... Pero lo peor fue una noche que salió de madrugada del trabajo y un hombre no paraba de seguirla diciéndole cosas asquerosas. Lola se percató de que junto al hombre había también un coche que los seguía con las luces apagadas. Cuando el hombre la agarró del brazo Lola le dio un empujón y salió corriendo. Suerte que era una calle donde había un cuartel de la Guardia Civil porque el hombre se metió rápido en el coche y salieron echando chispas. Me llamó a las tantas, llorando y me lo contó todo.

Fui corriendo a recogerla, creo que fui hasta en pijama.

- Lola, ¿estás bien? ¿te ha hecho algo?
- Sí, estoy bien. Siento haberte despertado. Es que no hay ningún puto taxi y mira, estoy temblando
- Calla, calla. Tranquilízate. - La abracé
- Joder, es que vaya capullo.
- ¿Te has quedado con la matrícula del coche?
- No
- Bueno no pasa nada. Lola no puedes ir un día entre semana a las tres de la madrugada tú sola por la calle.
- Pero si lo hago todos los días.
- Lola pero eres carne de cañón. A estas horas la gente normal duerme y la gentuza sale de caza. No sabes la suerte que tienes, ¿tú no ves nunca las noticias? Imagina que el tío te mete en el coche, o que el conductor sale y te cogen entre dos. No creo que el cerdo ese quisiera jugar a las cartas.
- Joder vale. No me pegues la bronca ahora. Yo no tengo la culpa de que me pongan todos los días en el turno de noche. Además antes de llamarte a ti he llamado a mi novio pero a estas horas tiene el teléfono apagado.
- Claro Lola. Es normal tener el móvil apagado porque como tú eres SuperGirl...
- Joder Javi, vale ya
- Coño Lola lo siento. Es que no sabes el susto que llevo en el cuerpo. Ahora mismo tengo ganas de reventarle la cabeza a alguien. Y me jode porque tú estás todas las noches sola y tu novio duerme tranquilamente. No lo entiendo. Si él no te quiere recoger yo lo haré.
- Claro y que vas a venir de Valencia todos los días no?
- Tienes razón...

Al día siguiente estábamos dando un paseo por la Explanada y en esa zona hay mucha venta ambulante entonces había como un puesto de marroquinería y varios tío empezaron a decirle algo a Lola y a lanzarle besos. Yo le dije a Lola que pasara y que no les hiciera caso pero entonces el grupo de tíos empezó a reirse y uno de ellos le enseñó el pene. Ahora lo recuerdo y me hace gracia pero en esos momentos creí que Lola iría a la cárcel porque se avalanzó sobre el tío y comenzó a pegarle. El grupo de tíos creo que se asustó un poco con aquella reacción porque supongo que estaban tirando toda la tarde besitos a todas las chicas que pasaban y no se esperaban que alguna de esas chicas le destrozara el puesto de bolsos.

El caso es que Lola se volvió loca. Empezó a decir un montón de tacos ofensivos que incluían a Alá y los cojones de Mahoma y dió una patada al puesto. Luego al tío ese le empezó a pegar con el bolso. Yo la intenté separar pero no pude.

- Lola venga tranquila. Déjalos en paz
- No les pienso dejar en paz. Suéltame

La cogí de la cintura y fue peor porque aprovechó para dar patadas voladoras. Los tíos empezaron a gritarnos en árabe, yo no entendía una mierda pero Lola los insultaba en italiano (porque tenía un compañero siciliano que le había enseñado todos los tacos). Estaba poseída y pensé que en cualquier momento le iba a estallar la vena del cuello. Le susurré en el oído que no podía pegar a la gente, que era delito. Se soltó y empezó a gritarme a mí también.

- ¿Que no puedo pegar a la gente? ¿Que no puedo pegar a la gente? ¿A mi me pueden enseñar la polla y yo no puedo pegar a la gente?
- Vale Lola, dale caña

Entonces Lola se giró y le dio otra vez con el bolso
-Mira tío, voy a pasar por aquí todos los días. Trabajo ahí mismo y voy a vigilarte. Como te vea que haces un comentario ofensivo a alguna mujer o que te desabrochas algún botón del pantalón te juro por todas las religiones del mundo que vengo y te rebano la polla. Y ahora mismo quiero que me pidas perdón.
- Perdona señora
- Señora no. Señorita. ¿Sabes cuantos años tengo desgraciado? Tengo 19 años y tú me doblas la edad. Da gracias a dios que la tuya no es la primera polla que veo porque si no te hubiera cortado en pedazos. Estoy hasta las narices de esa mentalidad así que recuerda hoy cuando te vayas a la cama que una chiquilla te ha reventado la nariz.

Lola tuvo suerte otra vez porque ganó a aquel grupillo de pervertidos porque si se hubieran puesto chulos me hubiera tocado pringar. Menos mal que la cara de loca le sale bien...
No sé porque hoy me ha venido a la cabeza esa anécdota. Será que hoy he visto como un grupo de chicos le decían cosas obscenas a una chica. Creo que la chica no tendría ni 15 años y la pobre se ha puesto a llorar. He estado a punto de decirles algo a los chavales pero al final me he callado y ahora me siento como un capullo. Me pongo en el lugar de Lola o de cualquier chiquilla y me siento mal. Y eso que es una sensación que dudo que la mayoría de hombres sintamos alguna vez. Lo que pasa es que Lola vive en un universo paralelo de cómic de Sin City o algo así...

30/9/08

46

De vez en cuando Lola va teniendo épocas "chungas". Odia el verano pero se pone fatal cuando llega el otoño. Se vuelve pensativa y se pone más triste. Siempre va con las manos en los bolsillos y encogiéndose de hombros. Es una mezcla rara porque en realidad Lola es muy divertida y tiene mucho sentido del humor. Quizás ese tipo de tristeza irónica es lo que más me gustaba de ella.

Cuando se pone a escuchar durante días el mismo disco de Janis Joplin es que algo le pasa, pero ni ella misma creo que sabe lo que es. El caso es que se pone tontita y se siente fuera de lugar. Es como si no pudiera hacer nada y no tuviera un motivo para seguir adelante.

Un día llegué a casa y estaba tirada en la alfombra. Estaba todo oscuro salvo un par de velas. El tocadiscos ya había parado y alrededor de Lola habían un montón de pañuelos usados y unos vinilos. Por cierto, se había puesto unas flores en el pelo. Resulta que una vez que se fue con su novio y unos amigos de botellón y como a ella no le gustan los botellones se dedicó toda la noche a recoger flores. Por supuesto cuando su novio la vio con un montón de flores por la melena le pegó una bronca porque claro, ponerse flores en la cabeza es de degenerados pero llenarse de alcohol hasta las cejas y dejar todo hecho un asco no.

- The doors, Jimmy Hendrix y en el tocadiscos Janis Joplin.
- Sí, ojalá tuviera un bar para poder poner esta musiquita
- ¿Y también pondrías coronas de flores a tus clientes?
- Sí. Con una consumición llévese gratis su corona.
- Muy bien Lola. Levanta del suelo y haz el favor de modernizarte un poco
- ¿Modernizarme?
- Mujer, deberías escuchar de vez en cuando algún grupo que aún estuviera vivo no?
- ¿Es que se ha muerto Bowie?
- No, anda déjalo, da igual. No me gusta verte llorar
- Por eso he parado antes de que llegaras.
- Gracias, qué considerada. Da igual, no quiero que llores.
- ¿Y qué más te da? Quiero decir que tú también deberías hacerlo. Llorar es bueno.
- No, no lo es.
- Oh vamos, ¿y por qué no es bueno?, porque de pequeño te dijeron que los chicos no lloran?
- No lo atribuyo a una cuestión de género la verdad
- Mira Javi, lloro porque mi cabeza está llena de cosas. Ahora mismo más cosas malas que buenas y llorar me ayuda a limpiarlas porque si no siento que me va a salir un agujero en el estómago y me moriré de pena.
- ¿Y por qué siempre te pones esta música?
- Porque esta música me ayuda a despejar la mente. Con esta música soy yo misma, tiene fuerza y es íntima.
- Sabes? Creo que entiendo lo del agujero en el estómago. Yo también lo tengo.
- Todos lo tenemos. Ese agujero son las cosas que nunca le puedes decir a nadie. Son las malas sensaciones acumuladas día tras día. Se quedan contigo y te pesan como un cubo de agua, por eso te las tienes que quitar en forma de lágrimas. Así se vacía el cubo y deja paso a más.
- Lola
- Qué?
- Pues que vaya historias que me cuentas siempre. Bueno, pon el disco otra vez a ver si a mi me ayuda
- ¿Quieres que me vaya?
- No, prefiero que te quedes conmigo.

Funcionó. Lola se quedó a mi lado y escuchamos el disco entero. No hablamos de nada. Y entonces poco a poco me iba acordando de todas las cosas que me habían ido pasando los últimos meses y se me abrió el grifo. Lloré como un niño pequeño... y aquella noche dormí de tirón. Sin un solo mal sueño...