21/4/08

38

Conversación telefónica:
- Lola, ¿te viene bien quedar para cenar con Txema y su novia mañana por la noche?
- No sé, mañana te lo digo
- Va venga, que hay que reservar
- Bueno, cuenta con mi arco
- ¿Qué?
- Tío, Légolas en el Señor de los Anillos
- Ah vale ya pillo, pero tienes más parecido al enano Gimli no crees?
- Estoy ocupada, mañana nos vemos
Colgó. Lola es así de "ella" cuando coge confianza. Me volvió a llamar:
- Javi, ¿qué te vas a poner de ropa?
- Pues no lo sé, lo primero que pille y esté limpio
- Sí bueno. ¿Qué me pongo yo de ropa? Es por dar buena impresión y tal
- Sí que estás de buen humor hoy... Yo que sé Lola, no conozco tu armario, si siempre vas con lo mismo! Pinte algo que no esté roto anda. O mejor, no te pongas nada
- Me parto de risa contigo. ¿Es lo único que se te ocurre decir, que no me ponga nada? Acabas de quedar como cualquier tío vulgar y corriente
- Lola, es que me llamas para preguntarme que te pones de ropa. Tiene cojones la cosa eh
- Mmmm, vale, se lo preguntaré a mi hermano que es mi estilista. Mañana nos vemos
Volvió a colgar sin que dejara despedirme

Lola siempre tenía un dilema con la ropa. La verdad es que todas las chicas que conozco siempre lo han tenido. Supongo que un chico tiene más fácil escoger la ropa, se pone cualquier cosa y ya está. Para colmo Lola es muy indecisa y es capaz de cambiarse la camiseta como diez mil veces antes de salir (al final siempre se pone la que llevaba puesta desde el principio). Encima era bastante, como diría, grunge en el vestir. Por aquella época tenía el pelo largo y siempre llevaba unos vaqueros rotos, unas zapatillas de tela de color lila (descoloridas por supuesto) y camisetas muy hippies. aunque su camiseta favorita era una verde oscura que ponía "Save your Existenz". Sólo le faltaba una furgoneta pintada con flores para ser de otra época... A mi la verdad es que me encantaba pero sé que tenía broncas muy gordas cada vez que su novio la veía aparecer con unos vaqueros rotos por el culo...

Pero esa noche fue diferente. Había quedado con Txema y su novia en el restaurante pero con Lola había quedado un poco antes en la calle porque ella no sabía donde estaba. Cuando vi que Lola se acercaba a mi calle abajo entre la mulitud el tiempo se ralentizó, como en las películas. En mi cabeza empezó a sonar la canción de The Album Leaf "Always for you". Yo tenía una sonrisa de oreja a oreja. Ella desde lejos suponía porqué y se puso a poner carazas, como de costumbre. Se puso bizca y abrió las aletas de la nariz pero ni eso le quitaba el encanto...

Llevaba un vestido blanco hasta las rodillas y unas sandalias de caracolas atadas a los tobillos. se había recogido el pelo en dos moñitos y aunque tenía mil orquillas siempre se le escapaba algún mechón de pelo... Raro en ella, no tenía collares pero sí unos pendientes largos con dos cascabeles que se había hecho ella misma y un montón de pulseras. Cada vez que hablaba movía las manos y se escuchaba el tintineo de sus pulseras y los cascabeles de las orejas.

- Hola Javi, ¿qué pasa?, ¿has visto un fantasma o qué?
-Un fantasma no. Estoy viendo a una diosa griega, ¿qué has hecho con mi Lola?
- No pensarías que iba a venir con unos pantalones rotos no?
- No sé, a ti eso siempre te ha resbalado
- Mira, como en el trabajo no puedo llevar pendientes ni nada parecido me he puesto todas las pulseras que tenía.
- No, ya te veo... Bueno en realidad te veo entera
- ¿Entera? Si no se me ve nada capullo. No hagas que me sienta insegura
- Creo que es la primera vez que te veo los hombros, tienes un montón de pecas, me encantan. Lola estás preciosa, de verdad. No sé porque no te pones este vestido más a menudo... Tu novio habrá alucinado al verte
- Qué dices, no le gusta el color blanco porque yo soy muy blanca, además se me marca el michelín de la barriga, ¿no lo ves?
- Pues no me he fijado joder. ¿Quién coño se fijaría con el escote que luces?
- ¿perdona?
- Nada, que me gustan tus pendientes

La cena transcurrió bastante bien. O eso creíamos. Txema también se sorprendió al ver a Lola tan descubierta. Su novia era muy guapa y se reía con todas las anécdotas que contaba Lola. A Lola le cayó muy bien. Cenamos, bebimos y nos reímos. Después de la cena Lola quería salir pero la novia de Txema estaba cansada así que los dos se fueron y yo me quedé solo con ella.

- Javi, vamos a salir un rato a bailar. Hoy es mi día libre. Ni siquiera he ido a la playa en todo el verano, trabajo todos los días y si no me acompañas a bailar me iré yo sola
- Bueno vale, pero yo no bailo
- ¿Te vas a quedar quieto en medio de un mntón de gente? Además nos vamos al Coyote, que ahí ponen Rage Against the Machine y me apetece bailar una canción de ellos. Ah! y seguro que ponen Nirvana
- ¿Lola y cómo coño se baila Nirvana?
- Yo te enseño, venga vamos
- Me habías dicho que luego habías quedado con tu novio. A mi sinceramente no me apetece conocerlo
- Mi novio se ha ido de cámping con sus amigos pero antes de irse me ha dicho que tal vez nos deberíamos dar un tiempo de descanso... puto cabrón ¿Te vienes a bailar o qué?
- Sí, sí, vamos

Estuvimos bailando el resto de la noche. Nirvana, Marilyn Manson, RATM... Me sentí aliviado de ir a un sitio donde no tuviéramos que hablar. Sólo me apetecía mirarla aun sabiendo que si intentaba descifrar los demonios que tenía dentro me volvería loco.

Lola se dejó llevar en medio de la pista. Era la única chica que iba de blanco. La única que era capaz de bailar Nirvana. Siempre me había fijado en ella como una persona fuerte, independiente, el huracán que todo lo destroza y eso es lo que me atraía de ella, su carácter y su humor en general pero a partir de esa noche me atrajo también su cuerpo. Su cuello, sus orejas y el temblor de su cuerpo cuando se reía a carcajadas. Entonces me arrepentí de haber estado con tantas chicas...

3/4/08

37

El verano se me hacía eterno. Estaba en Alicante donde se supone que estaba mi madre, Txema y Lola pero a veces me sentía más solo que en Valencia. Creo que nunca me ha gustado el verano, y a Lola tampoco porque ella también estaba más desesperada que de costumbre. Aunque ella seguí con el trabajo y cada día que pasaba se sumaba un problema en su casa... Yo no podía hacer nada para ayudarla, o hacía todo lo que podía, fue la época en la que tuve más paciencia en la vida.

Mi madre iba a su bola, cosa que no me extrañaba porque es lo que siempre había hecho. Si ella estaba bien yo estaba bien, todo se pega. Txema llevaba casi seis meses saliendo con una chica y ya se sabe que los primeros meses de noviazgo son los mejores... Así que estaba totalmente perdido. Yo había visto a su novia un par de veces y aunque Txema me insistía en quedar los tres yo me negaba, no quería ser un aguantavelas así que hasta que no pudiera venir Lola también yo pasaba de ver a dos personas asquerosamente encoñadas.

Una vez me llamó Lola del trabajo. Sólo dijo "Javi ven a recogerme ya" así que fui como un rayo. Ella me estaba esperando totalmente pálida, temblaba y casi ni me reconoció al verme. La llevé a mi casa y le puse el termómetro. Mi madre no estaba y yo me empecé a acojonar. Lola no paraba de tiritar y sin embargo tenía un poco más de 40 de fiebre. Empezó a delirar y a soltar parrafadas sin sentido.

- Lola escúchame, te voy a llevar al hospital
- Si me muevo me muero, Javi, que me siento morir.
- Sssh, vale Lola, tranquila no hables, te tengo que bajar la fiebre de algún modo

Llené la bañera con agua helada y la metí 5 minutos, luego la llevé a la cama y le puse paños de agua fría. Cuando era pequeño mi abuela me quitó así la fiebre, lo hice por medidas desesperadas. Al rato Lola tenía 38 de fiebre, algo más normal y me explicó lo que había pasado.
Estaba trabajando en la terraza de la calle, que en agosto pues serán más de 30 grados fijo. Y también estaba en la parte de arriba donde tenían el aire acondicionado a toda pastilla. Así que el contraste con lo debilucha que es ella pues le sentó mal. Pero lo peor de todo es que el encargado cabrón le mandó a recoger unas hamburguesas del congelador ese gigante (donde tienen hasta el pan) y le dijo que no hacía falta que se pusiera el traje especial porque eran sólo 5 minutos...
- Joder qué cabrón, seguro que él nunca ha entrado a un congelador gigante a pelo
- Pues no lo creo, el caso es que al final he estado un cojón de tiempo en el puto congelador y sabes que me ha pasado, que tenía la regla y se me ha cortado de repente, creo que de ahí me viene la fiebre tan alta.
- Pues no creo que sea muy bueno que a una chica se le corte la regla de repente así que voy a llevarte al médico ya
- Sí pero es que trabajo esta noche
- No digas tonterías, vamos a pedir la baja y yo mismo llamo a tu trabajo para decir que estás enferma y si se pone el cabrón del congelador me va a oir pero bien... Ah por cierto, te parece que otro día quedemos con Txema para que nos presente oficialmente a su novia?
- Bueno, me da un poco de corte conocer a gente pero cuando tenga todo en su sitio te prometo que vamos

15/3/08

36

Lola empezó a buscar trabajo desesperadamente pero siempre le cerraban las puertas. Al final acabó en un McDonald's. El peor de todos porque estábamos casi en verano y fue a parar al sitio más turístico. Ese lugar no era trabajo para ella. Lola es una persona buena, dulce y creativa y eso era un nido de víboras.

Así que en verano yo me fui a Alicante por primera vez en mucho tiempo para estar más cerca de ella por si me necesitaba pero casi ni la vi. Algunas noches iba a recogerla porque su novio nunca iba fuera la hora que fuera y Lola siempre salía tarde. Como muy pronto salía a la 1 de la mañana. Fue una locura de verano para ella. Hacía más de 40 horas semanales y le pagaban una mierda. Se le trastornó el sueño porque la ponían a hacer el turno de noche. Empezó a adelgazar por el estrés y por la falta de sueño y entonces fue cuando le dijeron que tenía una taquicardia bastante fuerte.

Porque Lola no sólo trabajaba como una mula. Se encargaba de tener la casa limpia, hacer la compra, cuidar de su hermano y sacaba tiempo para "atender" a su novio. Todo el dinero que ganaba se lo daba a su madre. Tenía tal ansiedad que hasta dejó de tener la regla unos meses.

Un día vino a mi casa totalmente demacrada, con unas ojeras hasta los pies. Algo me comentó que le dio un ataque de risa, hasta le caían lágrimas pero seguidamente esa risa se convirtió en un llanto amargo. Lola pasa de la risa al llanto con mucha facilidad y le suele venir en épocas en las que está muy preocupada o ansiosa.

- Ey Lola, venga no llores
- Es que... no puedo dormir!! Creo que en esta semana he dormido sólo 12 horas. No me han pagado las horas extras y el gerente me ha abroncado y encima he discutido con mi novio!
- Qué le pasa esta vez a tu "querido"?
- Pues que ayer era mi día libre así que nos fuimos a un motel para estar un rato juntos pero me dormí. Él me intentó despertar pero no lo consiguió y ya me he despertado esta mañana. Imagina su cara
- Joder qué imbécil, es que no sé ni por qué te molestas en seguir con él pero no quiero discutir contigo.
- En el trabajo me han ofrecido unas pastillas para dormir
- Lola, no me empieces a tomar mierdas, que para eso dejas el trabajo ese y ya está
- Sí claro, necesito la pasta o qué te crees que me gusta estar sirviendo hamburguesas a unos cuantos gilipollas? Que el otro día me vino un tío con traje y corbata y me trató como a una puta mierda, se pensaba el muy cabrón que estaba en un restaurante de lujo... Y tranquilo, que no voy a tomar ninguna mierda, sólo espero que no me pase como al tío del club de la lucha...
- Venga te invito a un helado
- Qué dices, si trabajo dentro de 4 horas, sólo he venido a tu casa para preguntarte si me dejas dormir aquí un rato.
- ¿A qué hora sales del curro?
- A las 6 de la mañana, pero entre que pasa el bus llego a mi casa casi a las 8
- Anda tira a dormir que en tres horas te despierto...

Durmió como un tronco. Y algo curioso, pone carazas hasta cuando duerme...

3/3/08

35


Pasado algún tiempo Lola anuló su matrícula en la Universidad de Valencia y volvió a Alicante. su familia estaba pasando por un momento muy malo y sus padres rumoreaban con que iban a separarse. Lola estaba preocupada sobretodo por su hermano pequeño así que sin pensarlo dos veces decidió marcharse. Ni siquiera lo consultó a sus padres. Simplemente lo anuló todo, incluso dejó a su querido novio en Valencia, hizo su maleta y cuando llegó a casa a mitad de una semana cualquiera le dijo a su madre "he vuelto para ayudarte". Lo que Lola no sabía era la situación tan jodida que iba a encontrarse así que al final más que ayudar cogió el mando de la casa. Pasó a ser incluso la madre de sus propios padres ante tal desastre.

Yo tardé un tiempo en recuperarme. No era consciente de que Lola se había ido para no volver y no poder verla cada día me mataba por dentro. Todos los días me parecían lunes nublados. Hacía mucho tiempo que yo no iba a ver a mi madre a Alicante y entre semana nada más que quería que llegara el fin de semana para irme y poder ver a Lola. Lo malo es que casi nunca podía verla pero saber que me encontraba en la misma ciudad que ella me calmaba.

Un día sin yo esperarlo abrí mi buzón y entre todas las facturas y la propaganda vi un sobre hecho a mano con un montón de dibujitos. En el remite vi su nombre "Lola" y sin ni siquiera leer la carta me puse a llorar como un niño, antes de subir a mi casa. Entonces me di cuenta. Otra vez había actuado como un egoista. Mi querida Lola probablemente estuviera pasando por el peor momento de su vida y yo sólo pensaba que no podía verla todos los días. Ella necesitaba ayuda desesperadamente, un hombro en el que llorar (o incluso en el que pagar las cosas) y yo otra vez pensando en mí mismo. Ella que estaba tan ocupada y deprimida y aún había sacado tiempo de escribirme una carta de 10 folios donde se preocupaba por mí y me daba ánimos. En la carta me contaba historietas inventadas y un montón de cosas que me hicieron reir y quererla más aún. en la última hoja había pintado su mano de color azul. Me ponía una postdata que decía: "una tarde de desesperación me compré un bote de pintura y pinté mi habitación, he metido mi mano en el bote para mostrarte el tono de azul que he elegido, el azul es bueno para mi mente, a veces estoy en el cielo y otras veces en el fondo del mar". Y otra vez me leyó la mente porque seguidamente me dijo "no tengas la sensación de estar siempre en un lunes nublado, siempre siempre adelante"

Le hice caso, no podía dejar que se preocupara también por mí. ella me había cuidado durante mucho tiempo. Ahora me tocaba a mi, sólo tenía que convencerla de que se dejara cuidar.

30/1/08

34

- Javi, ¿por qué somos amigos? - dijo Lola. Llevaba un rato haciendo el pino en el sofóa, tenía toda la cara roja.
- ¿A qué viene eso ahora?, ¿la sangre en el cerebro ya te empieza a hacer efecto?
- No, es que se me ha ocurrido porque creo que aún no lo entiendo...
- Pues Lola muy fácil, me pareciste interesante y decidí hablarte. Luego coincidimos en el tren y aunque desconfiabas de mi al final accediste a tomarte un café conmigo. ¿Por qué desconfiabas de mi y luego te fías del primero que pasa?
- Pensaba que eras un pervertido. Bueno, un pervertido no, pero es que tengo novio
- Ya bueno pero eso no tiene nada que ver. Qué pasa que porque tengas novio ya no puedes hablar con otros chicos?
- Sí pero no es normal que un desconocido me pare por la calle y quiera conocerme, como si fuera yo una chica cañón...
- Lolita, no siempre se trata de querer conocer a chicas guapas
- ¿Me estás llamando fea en toda la jeta?
- Nooo, déjame que te explique. Me refiero a que no toda la gente es como tú crees que se fijan en el físico y ya está. Yo me fijé en ti porque tenías magnetismo.
- ¿Magnetismo? ¿Como en los anuncios de colonia?
- No, lo de los anuncios más bien diría yo que es atracción sexual
- Entonces yo no atraigo sexualmente
- Yo no he dicho eso - creo que me empezaba a poner colorado yo también, qué arte que tiene Lola para liarlo todo sin que te des cuenta
- Pues explícate porque me empiezo a cansar de ser la fea siempre
- ¿Pero quién te ha llamado fea? Yo no lo he hecho. Simplemente digo que tienes magnetismo, porqué pues no lo sé. Pero hay algo en tu carácter que me atrae. Simplemente me hipnotizaste y tuve un buen presentimiento contigo. Sentí que debía conocerte porque seguro que serías una persona interesante. Además andabas como perdida
- Es que no conozco bien la ciudad
- No me refiero a eso, sabías a donde ibas pero tu cabeza parecía que estuviese muy lejos. A parte de eso ibas poniendo carazas y me hizo gracia
- Magnetismo... me ha gustado esa palabra, es bastante sutil
- Ay Lolita no me líes, que sabes de sobra que eres la niña de mis ojos
- Mi novio dice que me apunte al gimnasio
- ¿Para qué?
- Pues para adelgazar, para que va a ser
- Tu novio es gilipollas (esto lo dije bastante flojo)
- ¿Qué?
- Yo no te veo gorda
- Claro, acabas de decir que soy la niña de tus ojos, a ti te importa un pimiento que esté gorda o no. Sólo soy tu amiga.
- Pues nada Lola, haz lo que él te diga y ya está.
- Me ve gorda porque sus amigas son muy guapas
- Perdona que te corrija pero creo que sus amigas son amigas tuyas desde que érais pequeñas no?
- Sí pero la gente cambia. Yo me he vuelto más arisca
- Y una polla. Además tus amigas son un callo. Yo ni las llamaría amigas. Un amigo no se burlaría del accidente que tuvo tu padre por ejemplo. Joder es que me cabreas. Deberías de ir un día y mandarlo todo a tomar por culo. Tú no eres como ellas, no sé ni por qué te esfuerzas en caerles bien. El colegio ya ha acabado no te sientas obligada a seguir atada a ese manojo de pijas modernas
- Coquetean con él
- ¿Con quién?
- Con mi novio, y él con ellas. Se piensan que estoy ciega pero esas cosas se notan. Empiezo a sospechar que ya no me quiere
- Yo creo que nunca te ha querido... Ay vale perdona Lola, no llores. Ven aquí
- Javi - me dijo entre sollozos - me duele la cabeza de estar tanto tiempo boca abajo. Como me deje me muero
- Como te mueras, te mato

21/1/08

33

Desde que Lola me arregló la casa pasábamos más tiempo en ella. Compró en una tienda de segunda mano un tocadiscos porque según ella era "vital para su existencia" y así pasábamos tardes enteras...
Una tarde tonta diluviaba y se puso melancólica. Estaba tirada en la alfombra con los pies en el sofá y yo estaba en el sofá intentando ponerle letra a una canción
-Quiero pelotazos- dijo ella
-¿Qué?
-Pelotazos, las patatas esas con forma de balón
-Sí pues como no tengas una canoa...
-Es que me aburro
Nota: con el tiempo me di cuenta que los pelotazos son un antojo muy fuerte. Cuando Lola quiere pelotazos a toda costa es porque: 1) está de exámenes y tiene ansiedad; 2) se aburre como una ostra; 3) no tiene exámenes pero sí ansiedad
- Joder Lola, no me sale la letra
- Deja que fluya
- ¿Qué?
- Ay nada
Se incorporó, se puso los auriculares y empezó a improvisar un discurso:
- Buenas tardes, les habla Lolita Cansancio desde Valencia. Hoy la ciudad llora y nadie se atreve a salir de casa así que pasen la tarde conmigo. Voy a ponerles una canción para días nublados pero antes un consejo... relájense, ponganse cómodos en su sofá, háganse un café y olviden todos los problemas del día. Dejense llevar por esta voz rota, rota por la vida... y por el alcohol...
Lola puso un vinilo de Tom Waits y mientras sonaba la música encendió unas velas. Fuera estaba tronando. La verdad es que llegué a la calma total y le seguí el juego. Estuvimos toda la tarde simulando hacer un programa de radio y nos lo pasamos bien. Lola supo elegir con una intuición casi mágica cada canción y al final como el que no quiere la cosa empezó a salirme la letra de mi canción.
- Gracias Lola, ya he comprendido lo de "dejar fluir"
- Si algún día tengo dinero, montaré un bar. Y haré allí mis sesiones de música, depende del día. El café será el mejor de todos porque lo compraré de comercio justo y una vez a la semana vendrá alguien a tocar sus propias canciones. Y pondré películas y haré sesiones de lectura...
- Y yo espero que algún día puedas conseguir tu bar

32

Nunca me he considerado un tipo materialista. Reconozco que dinero no me ha faltado. No era rico pero tenía para comer y darme algún capricho de vez en cuando.
A pesar de estudiar con beca siempre me he buscado algún trabajillo sencillo y no muy duro. En Valencia trabajaba en una tienda de revelado de fotos. Nunca he aspirado a hacerme de oro...
Vivía en un piso sencillo y casi ni tenía muebles. Tampoco era por ser minimalista ni por la moda esta de feng shui, simplemente tenía lo justo y necesario. No le daba importancia a los colores, ni a los muebles.
Cuando conocí a Lola y la llevé a mi casa por primera vez lo primero que me dijo fue "qué casa más triste, no tienes nada bonito". Yo le expliqué que era un piso de alquiler y aunque el casero me había dado permiso incluso para pintar las paredes yo no consideraba necesario molestarme en decorar la casa, es más, me parecía algo frívolo y materialista.
"Eso no es ser materialista Javi, no tienes ni idea. Tener un piso alquilado y darle un toque hogareño no es nada malo, yo haría maravillas con tu casa"
Yo lo dejé estar pero un día comprendí a qué se refería. Una vez (ya lo conté) me trajo un escritorio antiguo que se había encontrado en la basura. Lola le dedicó más de una tarde a restaurarlo. Lo lijó, lo limpió, lo pintó y lo barnizó con mucho mimo y luego lo puso en mi recibidor. Yo antes simplemente tenía un perchero para poner el paraguas pero enseguida me encariñé con ese escritorio. Además Lola puso en él una lamparita pequeña con una bombilla de colores y cuando yo llegaba a casa tarde y ella ya estaba durmiendo, la lamparita siempre la dejaba encendida. Y a mi me hacía mucha gracia porque en cuanto entraba y veía la bombilla de tonos anaranjados enseguida pensaba "por fin he llegado a casa"
Un día Lola me llevó a su casa. Compartía piso con dos chicas más y ella vivía en la habitación más pequeñita. Cuando entré en aquel cuadradito que encima daba a un patio interior aluciné. En la cama tenía una colcha de lana de colores con varios cojines de espejitos. De la lámpara colgaba un duende. Las puertas del armario estaban llenas de fotos de su hermano y anuncios de películas. Tenía un montón de cosas y me di cuenta de todo lo que significaban para ella.
Así que después de pensármelo mucho le dije que la dejaba decorar mi casa. Digo que me lo tuve que pensar porque Lola es muy "rococó" y sabía que si me descuidaba mucho más que una casa tendría un museo... Lo bueno es que la tuve feliz unas semanas.
En pocos días la casa estaba limpia y reluciente pero también irreconocible. Lola convirtió mi "piso de mierda" en un verdadero hogar y por qué no decirlo, mi terracita en una selva. Eso sí, reconozco que las margaritas que tomábamos en el balcón sabían mucho mejor desde entonces, acompañadas de olor a jazmín...